1. El Rey de hierro.
Meghan Chase tenía un destino secreto, un destino que jamás habría imaginado...
En la vida de Meghan siempre había habido algo extraño, desde que su padre desapareció cuando ella tenía seis años. Nunca había encajado en la escuela ni en casa. Cuando un siniestro desconocido comenzó a observarla desde lejos y su mejor amigo se convirtió en su incansable guardián, Meghan presintió que su vida iba a dar un vuelco. Pero jamás habría imaginado la verdad: que era la hija de un mítico rey del mundo de los duendes y las hadas y que, inmersa en una guerra implacable en la que era un peón de ambos bandos, tendría que descubrir hasta dónde estaba dispuesta a llegar para salvar a quien amaba, atajar un mal misterioso al que ninguna criatura mágica osaba enfrentarse... y descubrir el amor con un joven príncipe que quizá prefiriera verla muerta a permitir que tocara su corazón helado.
2. La hija de hierro.
Medio princesa de los duendes de Verano, medio humana, Meghan nunca había encajado en ningún sitio.
Abandonada por el príncipe de Invierno al que creía enamorado de ella, se encontraba prisionera de la reina de la Corte de Invierno. La guerra entre Verano e Invierno era inminente, pero Meghan sabía que el verdadero peligro no era ese, sino los duendes de Hierro: seres mágicos forjados en metal que solo su príncipe ausente y ella habían visto. Pero nadie la creía. Atrapada en el País de las Hadas, con sus poderes mágicos bloqueados, Meghan solo tenía un arma: su propio ingenio. Confiar en alguien era una locura. Encomendar su destino a un posible traidor podía ser mortal. Sin embargo, Meghan no podía evitar prestar oídos a los anhelos de su muy humano corazón.
3. La Reina de hierro.
En menos de veinticuatro horas cumpliré diecisiete años. Aunque técnicamente no cumpliré diecisiete.
Llevo demasiado tiempo en la tierra de Nuncajamás. Cuando estás en el reino de las hadas, no envejeces. Así que, aunque ha pasado un año en el mundo real y soy más sabia, es probable que solo hayan pasado unos pocos días desde que entré...
4. El caballero de hierro.
Para Ash, el gélido príncipe de Invierno, el amor era una flaqueza propia de humanos y de necios.
O eso pensaba hasta que Meghan Chase echó abajo todas sus barreras y Ash juró ser su caballero, ligándose así a ella de manera irrevocable.
Cuando el País de las Hadas estuvo a punto de caer bajo el dominio de los duendes de Hierro, Meghan segó limpiamente ese lazo para salvar la vida del príncipe. Se había convertido en la Reina de Hierro, en la gobernante de un país en el que ningún duende de Verano o de Invierno podía sobrevivir. Ash se embarcó entonces en un viaje en busca de la única forma de cumplir su juramento y regresar junto a Meghan. viaje en busca de la única forma de cumplir su juramento y regresar junto a Meghan.
Para sobrevivir en el Reino de Hierro, debía poseer un alma y un cuerpo mortales. Pero para conseguirlos tuvo que afrontar pruebas insalvables y descubrió, de paso, algo que lo cambiaba todo, una verdad que puso a prueba sus creencias más íntimas y le demostró que, a veces, es preciso algo más que valor para hacer el último y definitivo sacrificio.



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